película
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¿Qué versión te gustaría?

Eres la heroína o el héroe protagonista, ¿en qué punto colisionarían todas tus vidas?, ¿en cuál se corresponden tus ilusiones y proyectos con lo que esperabas?
Habrá momentos oscuros y pasajes que transcurrirán en soledad. Sin embargo al final, si guardas algún resquicio del sueño para convertirlo en realidad, será tu fortaleza.
Si tu historia fuese una película, ¿cómo sería?

¿Dónde me he metido?

Si también te pasa que los primeros fotogramas emocionales sean un ¿qué hago aquí? o pffffff, date una oportunidad. Va a ser bonito, lo prometo.
Incertidumbre (aun estando impaciente por verla), expectación y un pero si a mí los musicales, meh. Bueno, estamos aquí y si algo he aprendido, si algo me ha enseñado una persona influyente de mi entorno, es que cuando empiece a ver una película lo haga con una actitud, que ponga los prejuicios en pausa. O erradicados. Sí, mejor. Y, ya puestos, te recomendaría que hicieses lo mismo, así te involucrarás mucho más con la historia. Con suerte traspasarás el modo voyeur que llevamos de serie (un secreto: yo ya no. Lo reciclé y ahora solo me pongo un poco de curiosidad cada vez que estoy ante algo nuevo) y así podrás sentir y ser el personaje por el que hayas tomado partido.
Atención: primeras preguntas y pensamientos para que te lleves a la vida: ¿quién es tu persona influyente, quién es tu aliado/a, qué te aporta y qué le aportas tú? Esto puede ser la base de una relación equilibrada e igualitaria.

¿Que una película podría cambiarme la vida?

¿Cuánto quieres pensar?, ¿cuántas decisiones vas a tomar?
[…]
Esperar, ¿sí o no? Por más que nos digan que no esperar nada es la manera de no sufrir dolor ni decepciones, todos invariablemente esperamos algo. Aunque no pidamos abiertamente, aunque nos encante dar(nos) a los demás porque está en nuestro carácter. Esperamos. Queremos. Recibir sin pedir. Ansiamos, en secreto y en silencio, algún detalle, alguna ocurrencia, alguna señal. Y mientras, tenemos miedo.
Nos asusta que no llegue eso que no hemos pedido. Nos insuflamos dosis de angustia. Interpretamos historias truculentas que no son, porque es más fácil. Porque es más cómodo y menos arriesgado inocularnos el miedo, temer y escudarse en ello, que actuar porque …

¿Y si tuviéramos éxito?, ¿y si después de la persistencia, al final, nos salieran las cosas como queríamos? Eso da vértigo. Incluso pavor, por eso nos mantenemos mirando desde la distancia que, aunque también nos hace daño, nos protege del dolor. ¡Qué paradoja! ¿Eh?
¿Cómo acaba esto? Así.
Imágenes vía Pinterest, youtube y rtve
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