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¿Aceptáis el reto?

Antes de empezar me gustaría hablaros un poco de lo que significó conoceros el primer día y volver a clase otra vez. Ya sabéis cuál es mi palabra (y si no ahora mismo os la digo): achuchable (creo que pasé buena parte del curso diciéndola), eso fue estar ahí. También nervios, de los que te sube una cosa por el cuerpo, te activan y te llevan a la acción, en mi caso fue hablar: de helpyu, de lo que me resultó útil durante el curso (en las clases y fuera de ellas) y un poco de lo que entendí que era el coaching y su versatilidad.
Sí que os voy a dar una primicia: a la vez que vas aprendiendo técnicas (o creando las tuyas) y aplicándolas en ti y en tu entorno inmediato, notas cómo se modifica alguna parte de la percepción que tenías sobre […] Aquí lo dejo, ya rellenaréis el espacio con lo que proceda (para cada persona será diferente).

Confieso que…

Os observé en ocasiones. Eso me sirvió para aprender algo de vos. Curiosidad, expectación, observación, escucha. Parte de los ingredientes con los que contáis (y vais a refinar y pulir en los próximos meses). Sois un grupo heterogéneo y lo interesante es que tendréis experiencias diversas que aportaros. Eso es muy aprovechable. Cuando os planteen algún trabajo del curso servíos de ello y llevad lo que sepáis hasta entonces al terreno de lo que mejor se os da. Es la manera de aplicar y ampliar los límites de lo que se sabe, relacionándolo con algo que ya conoces. En mi caso aproveché mi afición (y parte de la actividad que desarrollo en ocasiones) por el cine y conté cómo se puede ver la empatía en El Imperio contraataca (ilustrándolo con una escena), también sabéis que a veces soy muy Dorothy. Estos son solo unos ejemplos de lo que se puede hacer con el coaching.

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Juan Miguel, Natalia, Miguel, Andrea, Pablo, María, Mariam, Auritz y Sofía: estoy segura (sé que es posible. ¿Os atrevéis a ser vuestro propio banco de pruebas? Lo hice y bastantes cosas funcionan. Eso sí, sabed que cuesta un poco por la cantidad de vicios que tenemos de partida) de que podréis aplicar casi todo o parte de lo que aprendáis en vuestro ámbito de actuación y en la vida. Veréis con qué cara os mirarán en casa a veces. Ha sido un auténtico placer haber compartido un ratito el primer día. Espero, ¿quién sabe?, que nos volvamos a ver durante el curso. Si habéis llegado hasta aquí…

¿Truco o trato? Llega el desafío

del que hablábamos al principio.
Sí os propondría que trataséis de cambiar algunas palabras en vuestra práctica como coaches. Para ayudar a clientes a modificar algún hábito por medio de preguntas, ayudados de observación, espejos, algún que otro silencio y aparcando opiniones, (pre)juicios, tópicos y etiquetasnecesitaréis dejar caer algunas defensas de vuestra propia mente.
Esta habilidad requiere una modificación de las instrucciones que nos damos. ¿En ocasiones son poco constructivas? Se traducen en palabras. Buscad aquellas que alienten a la acción, las que sean lastres se pueden pirar tranquilamente.

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Me despido ya. Si queréis (igual os habéis fijado ya) mirad cómo, a lo largo del texto, he tratado de evitar el uso de estas palabras de la imagen. Confieso que me costó, a veces bastante, pero aquí hemos venido a jugar, ¿o qué?
¿Os atrevéis a aceptar el desafío de: cambia tus palabras, expande tus propios límites? Si es que sí, fijaos en cómo habláis durante esta semana. Y, si os apetece, en otra entrega os cuento alguna otra habilidad y más desafíos.
Posdata: ¿soléis jugar (a lo que sea)? Os lo recomiendo mucho.
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