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En la planta superior tenemos lo que buscas

Cuidado, que puede haber truco. Dime si no te has reflejado alguna vez en este espejo o has llegado a contemplar el espejismo.
¿De dónde ha surgido esto de la felicidad como el complemento de moda en los últimos tiempos?
Amén del peligro inminente de frases, consejos y discursos que empezarán más o menos así:
Tienes que […]
 alejarte de las personas tóxicas.
 adaptarte a los cambios.
 cambiar tu actitud.
 ser positivo.
Avalanchas de palabras que suenan bien al estar dichas sin titubeos y con convicción. ¿Cómo no creer al gurú de turno cuando asegura, repitiendo frases y gestos acartonados y vacíos, hasta que tú también lo veas, que haciendo equis tipo de cosas tu vida puede cambiará radicalmente?
Que el discurso sea una mera fachada, una historia lacrimógena de superación personal, propia o ajena, en la que puedas compararte, te compadezcas al momento o pueda estar plagado de incoherencias, es una minucia. Lo importante es que traiga un buen espectáculo, que tú pongas la sugestión y salgas de allí exultante, con la convicción de que casi por arte de magia, con lo que has escuchado, con todo ese empuje, a partir de mañana, ese punto de tu vida que duele se va a resolver.
Si después de hacer todas estas cosas aún no eres feliz, mejor que te apartes. Eres un elemento nocivo que desentona con todas esas miméticas caras sonrientes. Mírate, pero si parece que no sabes ni hablar.

¿Quiénes son esas personas supuestamente tóxicas? Cuidado, que a lo peor te has convertido en una de ellas si después de todo eso que tienes que hacer, sean cuales sean tus circunstancias, sigues igual.
¡Cómo! ¿Todavía con esa actitud? Si te han dicho que cambiándola ya verás la luz. ¿La positividad tampoco te funciona? Eso es que lo has intentado poco, sin demasiada convicción. Qué pena, con la cantidad de instrucciones que hay por ahí. Repítelo otra vez y verás, procura que esta vez te salga bien. Y si no es así disimula y sonríe, a menos que no te importe tener bastantes papeletas para ir a la papelera de las personas tóxicas esas de cabeza. Y, ¿qué me dices?, ¿no sabes cómo adaptarte a los cambios?, ¿qué son esos cambios?

felicidad

Ah, pues no sé, igual es que en este mundo no hay demasiado espacio para las personas introvertidas, sensibles, simplemente prudentes o cualquier otra que haya pasado por una experiencia traumática. Lo dicen las incontables recetas mágicas que circulan por doquier, lo dicen los teleprichers que nos calientan la cabeza con vistosas cortinas de humo. Son malos tiempos para los que aparentan ser aburridos, poco sonrientes, inadaptados o silenciosos, ¿nada que aprender de ellos, seguro?
No me entretienes/aportas lo suficiente, eres un tóxico.
Sonríe a cualquier precio. O arriésgate a caer en el olvido.
Por si te sirve de algo, estoy muy en desacuerdo con todo esto. Aquí las personas que cuentan son las que no necesitan ser el centro de a toda costa, en las que nos fijamos y con las que aprendemos. Y, ahora un secreto: quienes no necesitan estar constamente en la tribuna del protagonismo y la vida de apariencias desarrollan con más facilidad habilidades como la empatía (de la que hablaremos en otra entrega), la capacidad de escucha o la observación (externa e interna).

Planta primera, envoltorios para regalo

Palabras (un poco) rimbombantes que hay a quien le gustan porque suenan bien. Aquí están la esencia, el fluir en tu propia existencia, la consciencia vital, el centrarte en tu propio yo o el puedes hacer todo lo que te propongas y otras maravillas varias que, bien adornadas, son tan tentadoras como un buen escaparate.
Si me permites un consejo: corre, pasa de largo, huye. Hazle a quien haya dicho este tipo de cosas (o a ti) una pregunta: ¿se puede decir todo esto con palabras sencillas y habituales? Son el papel de regalo que, sí, es relativamente importante. Un envoltorio llamativo captará al momento tu atención… O no (aquí cabría un debate sobre la fiabilidad de las primeras impresiones que dejaremos para otra ocasión), dependerá de tu suspicacia, las preguntas que te hagas y de la capacidad de observación. Pero, ¿qué hay dentro? Eso es lo que puede resultarte útil a nivel personal.

Planta segunda, complementos

Sección de los comienzos con
No, nuncasiempre, más qué y menos qué.
¿Qué utilidad tienen? Atención: ninguna, aparte de perpetuar tópicos y prejuicios. Son poco constructivos y funcionan como auténticos lastres y limitaciones.
Si estás buscando la felicidad esa (que se ha convertido en una obligación por decreto) empezando con este tipo de palabras necias, mejor que vayas haciendo oídos sordos. Por aquí no es.

Planta de comparaciones y críticas

Llegamos al mirador, el lugar al que en el que acabas analizando, escudriñando y comparando las cantidades de felicidad propia y ajena.
Empecemos por el hecho de que parte de nuestras relaciones actuales se producen y continúan en el entorno virtual, ¿tendremos un poco de miedo a la soledad (línea abierta para otra ocasión)?. Podemos compartir información útil para nuestros usuarios, amigos y seguidores, expresamos algunos de nuestros pensamientos, conversamos y, más veces de las que nos damos cuenta y nos gustaría reconocer, competimos y ponderamos en piezas digitales de felicidad.
¿Por qué? El ahora es lo que toca. Esta orden invisible se ha convertido en el signo de los tiempos  ¿Quién lo dice?
Yo más, tú igual, ellos un poco menos. Los muros son un amplificador de la vida exterior, o de lo que aparenta ser. Si no eres igual, o un poco más, que los de al lado parece que ya no eres feliz.
Volvemos al principio: ¿qué es y qué no es?, ¿qué te hace sentirte bien?, ¿cuál sería ahora tu imagen mental de una situación ideal/feliz?
A lo mejor este tipo de pequeñas cosas son los engranajes básicos para la satisfacción general con lo que haces, con lo que tienes y con quién eres.
E igual esto se parece a esa felicidad sobre la que nos preguntábamos al empezar.
Sí diré algo más: la comparación es una pésima herramienta de medida porque lo que para otra persona puede ser un problema o dificultad no tiene por qué serlo para ti. Y hablar de este tipo de cosas con una persona que pueda y sepa entenderte ayuda a desembotar emociones, molestias y dolor. Depende más bien del modo de entender la vida, de tu actuación en ella y, además, va sumado a las circunstancias personales.

Último piso. ¿Felicidad de saldo o prefieres la de nueva temporada?

¿Qué es?, ¿cómo se consigue? Lo siento, no hay una fórmula general. Se construye a la medida y, una vez más, depende tanto de tus propias características personales como de las aspiraciones y las circunstancias que atravieses en cada momento.
Sí puedo decir que para cada persona es diferente, que se basa en qué te hace sentirte bien, qué te aporta satisfacción. No es algo constante porque habitualmente querremos cosas, nos marcaremos metas y cuando las hayamos conseguido nos embarcaremos en nuevas búsquedas. Se trata de un proceso constante y, a la vez, volátil.
Una manera de pavimentar el trayecto hacia la felicidad/satisfacción/aceptación personal es empezar por establecer prioridades y objetivos. De este modo podrás determinar qué es la felicidad para ti.

La parte buena de todo esto es que si se convirtiese en un estado permanente tal vez perderíamos la capacidad de asombro, la posibilidad de evolucionar, de aprender, de emocionarnos.
La parte negativa es que podemos estar perpetuamente insatisfechos porque pensemos que siempre nos va a faltar algo. ¿El qué? Lo que nuestra sociedad, los medios de comunicación, contexto y entorno determinen, directa o indirectamente, que es símbolo de felicidad y, atención a esto (lo que nos preocupa más en los últimos tiempos), el estatus. Eso sí, aquí recuerda que tú también eres una parte de esa sociedad. 
Queremos ser singulares, modelos de conducta, marcar tendencias. Nos vemos como personas únicas, y lo somos, sin embargo nos da un poco de miedo salirnos de la norma, nuestro ideal (que nos aporta la sensación de seguridad) es el diferentes pero iguales. El modo de diferenciarse y destacar es la acción. Con el ejemplo influyes en tu entorno a corta y media distancia.
Unas preguntas para terminar: ¿qué te gustaría cambiar ahora mismo?, ¿qué cosas te importan?, ¿qué se te hace difícil? Y ¿qué riesgos te atreves a asumir para llegar hasta eso que quieres?
Ten en cuenta que éstas son preguntas genéricas cuyos matices cambian al recurrir a una intervención personalizada (y, sí, cuando en solitario no somos capaces, buscar ayuda es la manera de encontrar soluciones).
Posdata: podría ser que esa felicidad buscada esté basada en el establecimiento de prioridades, objetivos y principios por los que regirse, en cómo te cuides y cuánto te quierasmás que en esperar que pasen cosas por sí solas.

 

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