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¿Quieres saber más?

El motivo puede ser cualquier cosa: independencia, ser diferente, vestir de una manera determinada, provocar celos de alguien. Cuidado con parecer débil. Eso será un imán para que la cobardía se transforme en agresiones invisibles, sutiles o directas.
En este caso se acusó a la protagonista de querer ser el centro de atención, de ser un poco creidilla, un poco rara, también guay.
Lo importante es que la culpa y la responsabilidad de lo sucedido recaigan sobre ella, que la víctima (que en alguna ocasión se defenderá) sea etiquetada como la persona conflictiva. Es cómodo. No va a poder defenderse por mucho que se esclarezcan antecedentes y circunstancias, ¿qué más da?, no va a volver a la vida, entonces ¿qué sentido tiene buscar culpables?
¿Para qué escuchar las cintas? Mentiras, decían. ¿Por qué no seguir encubriendo a quienes no han mostrado un ápice de remordimiento ni buscan la redención y lo único que quieren es continuar su vida humillando a quien se interponga, o parezca ser más débil, en el camino?

Sigamos con las razones (para que no veas esta serie)

9- El suicidio (no) es algo romántico
Sí en algún momento, mientras estabas viendo la serie, se te ha pasado esta idea por la cabeza, replantéatelo. Estás entendiéndolo mal y cometiendo una gran equivocación. No es el gran final, ni esperado ni querido. Ni un instrumento de venganza. Y esto no tiene ida y vuelta.
¿De verdad a estas alturas aún piensas que el acoso psicológico no es para tanto? ¿Solo porque no se ve? ¿Cómo te sientes cuando alguien se comporta de una manera injusta contigo? La manera de expulsar esa rabia y frustración no es humillando a nadie, eso es de cobardes.

Lucía, via El Español, enero 2017

Solo son bromas (pesadas e incluso crueles, ¿un poco?, pero ¿bromas? al fin y al cabo). Es una respuesta hiriente, cobarde y rastrera. ¿Por qué?
Ha habido casos de acoso escolar que han terminado así. Jokin, Carla, Diego o Lucía son solo algunos de los nombres. Poco tiene de broma y mucho de prueba de resistencia hasta que ya no se puede más.

Diego, vía El Mundo, enero 2016

Si son las conclusiones (ramplonas) a las que llegas es muy probable que no hayas entendido nada. Y esto es malo y juega en tu contra. ¿Por qué? Porque tal vez te has acostumbrado tanto a convivir con la violencia (directa, sutil o invisible) en el día a día, que ya es algo normal. A menos que te ataña directamente a ti, claro, en cuyo caso la historia cambia, ¿a que sí?
¿Y qué te impide poner la dignidad del resto al mismo nivel que la tuya? ¿Cuál es tu parte favorita de lo que en ningún caso es un juego: acosar o ser cómplice?
10- Tal vez piensas que “no es para tanto”
Solo es una serie de televisión, esas cosas no pasan en la vida real (vuelve arriba y observa las imágenes de los titulares de prensa). Y además tal vez algunas cosas se las merecía, no tuvo cuidado, eligió malas compañías, era diferente… ¿En serio?
De ninguna manera. Que no te lleves bien con una persona no la hace merecedora de vejaciones, daño gratuito y soledad.  Nadie se merece la burla, el acoso ni la humillación. Has podido ver al menos dos versiones de los hechos. ¿Cuántas excusas y justificaciones de lo injustificable vas a tolerar? ¿Puedes defender el maltrato psicológico y la omisión de ayuda como algo trivial, de verdad?
Una violación no es algo sin importancia, no es solo una cabronada de alguien que se cree con derecho a tenerlo todo, incluida la voluntad de otra persona.

¿Quieres algunas razones por las que sí verla?

11- ¿Qué importancia tienen las palabras confianza, discreción y respeto en tu propia vida?
¿Te has parado a pensar que todo empezó ahí?, ¿cómo te sentirías si te despreciasen (igual da que sea públicamente o por la espalda)? Imagínate que en algún momento de tu vida hayas pasado por una situación de acoso. O que simplemente, por el motivo que fuera, se metiesen contigo. ¿Puedes ponerte un momento en el lugar de esa persona y recordar qué se siente cuando te apartan? ¿Qué quieres: popularidad o justicia?, ¿qué te han enseñado en casa?

razones para evitarlo

12- ¿Cómo te sentirías formando parte de una humillación?
No hacer nada sabiendo lo que hay detrás, sabiendo que una persona está siendo objeto de burla, engaño y descrédito convierte a quien observa en cómplice de quien(es) acosa(n). Tal vez piensas que es mejor acosar a que te acosen porque igual eso te libra de ser el siguiente. Tienes miedo, tampoco sabes defenderte, eres igual que la persona a la que estás ayudando a hundir, ¿lo habías pensado? A lo mejor, incluso, esa persona te caía bien, pero (ya te has obligado a olvidarlo). Entonces no eres igual, no. Eres cobarde, podrías hacer algo pero “que lo haga otro”.
13- ¿Qué piensas cuando ves el sufrimiento que se le inflige a la víctima?
A veces se disculpa cualquier acción vejatoria, que lo es, escondiéndola detrás de la manida frase son cosas de críos, no hay que darle importancia.
Y no. Cuando se insulta, veja y acosa sistemáticamente a alguien (aun sin huella física), ocasionándole un desequilibrio psíquico (e incluso la muerte), en ningún caso se puede (ni debe) decir que son chiquilladas. Si todo esto te parece exagerado tal vez es el momento de que te preguntes cuál es tu nivel de integridad.
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One thought on “13 razones para posicionarse (II)

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